La Astrología Prostituida

 

© Copyright por Claudia Lamata

 

El cielo es nuestro primer testigo, el que contiene todas las respuestas de las inquietantes estrellas y constelaciones, el que nos brinda generosamente la información que necesitamos para aprender y hacer buen uso de su influencia.

Los astrólogos, especialistas desde la antigüedad en leer esas estrellas, son los que en sus manos llevan una ciencia preciosa y sumamente poderosa; útil para delinear senderos en el destino de aquellos que lo consultan.

¿Pero todos los astrólogos están capacitados?, ¿Todos saben lo suficiente como para hablar al consultante sobre su vida? ¿Todos son honestos? ¿No especulan con el sufrimiento de aquellos que con angustia y desesperación preguntan por sus vidas? Esta y muchas otras preguntas me dan vuelta en mi cabeza de varios años ya de astróloga.

Conozco mucho mi profesión y la amo, conozco muchos astrólogos que se llevan mi respeto y admiración y conozco a otros que dicen llamarse astrólogos que prostituyen a la astrología.

Personas a las que la vida les acercó el material celeste para que pudieran asimilarlo, aplicarlo y enseñarlo y lo único que hicieron fue comercializarlo, ensuciarlo, sirviéndose del mismo para aumentar vanidades y soberbias. Personas con una ambición tan desbordada que no tienen fronteras ni límites en su erróneo accionar. Pseudos astrólogos que por ganar algún que otro premio, por previos arreglos o conveniencias entienden que creen tener el derecho a manipular la astrología convirtiéndola en una mancia prostituta, despojándola de toda la dignidad que posee por naturaleza.

Personas sin escrúpulos, mercachifles que se venden por obtener mas votos en cualquier concurso, confundiendo su negra dignidad con la de la ciencia que generosamente les mostró la luz.

Esas personas, esos astrólogos, son los asesinos de la astrología, son los responsables que con el tiempo a esta ciencia se le pierda el respeto, se la deseche por no obtener los resultados rápidos y viles que estos criminales anuncian como grandes profecías. Mentirosos, fabuleros, embusteros, viles comerciantes, todos ellos están alejando a la astrología de la humanidad, la están ridiculizando convirtiéndola en una puta cara cuando les conviene y luego cuando ya no sirve la tiran a un rincón junto a la roña y en la mas profunda oscuridad.

Por eso mi pedido hacia todos aquellos que deseen una lectura de su carta, antes deben informarse, asesorarse de quien es el astrólogo que tienen delante. Y cuantos mas premios o concursos ganados tenga y se jacte de haberlos obtenido, mas es la desconfianza que tienen que tener. El verdadero astrólogo es aquel que investiga, trabaja y siempre sigue estudiando, no aquel que “ya” todo lo sabe.

 

Como astróloga tengo la obligación moral de alertar, de lo contrario me convertiría en una cómplice más de toda esta perversa cadena humana.

 

El cielo es nuestro primer testigo y también el último.

 

 

 

 

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